Estaban en aquel rincón, escondiéndose entre la luz,
suaves siluetas ambulantes dibujadas con el talento con el que el tiempo
usualmente dibuja los días de sol, solo que nunca decreciendo, estaban ahí,
regadas en el universo a sus anchas y sin embargo, abarcaban ese segundo la
mirada ansiosa y fascinada de un hombre, que durante un segundo, podía saberse
dueño de todas las estrellas.
lunes, 17 de diciembre de 2012
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